
Autora: Raquel Cruz.
Editorial: Última Línea.
Páginas: 416.
Precio: 17,95 €
ISBN: 9788416159017
Sinopsis:
¿Qué pasaría si un día descubres que no eres quién crees ser? ¿Cómo
aceptarías que tu destino no es el que con esfuerzo habías proyectado?
Dana es periodista, intrépida, rebelde e insolente. Y su único propósito es ganar el juicio contra el hombre que quiso asesinarla.
Abel Rumsfeld es el abogado de la defensa y el ser más perverso sobre la faz de la Tierra. No dudará en usar todo su poder para salirse con la suya.
La rivalidad y la animadversión saltarán enseguida entre ellos. Pero las
circunstancias se sucederán y la hostilidad se convertirá en otra clase
de sentimientos mucho más intensos.
Hasta que Dana descubre una verdad que amenaza con poner en jaque el mundo de los humanos.
Hasta que Dana descubre una verdad que amenaza con poner en jaque el mundo de los humanos.
Opinión de Criss:
Definiría El arcángel de luz como endiabladamente
adictivo. Desde la primera palabra hasta el último punto.
Me llamó la atención la
portada del libro y pensé que sería un libro romántico contemporáneo. Me equivoqué
en parte, pues sí hay una historia de amor, pero tiene tintes paranormales, que
van descubriéndose poco a poco.
La protagonista de la
historia es Dana, una periodista que está a punto de perder su vida
investigando un caso de asesinato. Ella estaba firmemente convencida de que
detrás de los asesinatos estaba un concejal, pero las pruebas no resultan muy
concluyentes y su jefe le ordena dejar
la investigación. Sin embargo, ella hace oídos sordos y continúa investigando.
Ello casi le cuesta la vida y, por ello, lleva al concejal ante los Tribunales.
Su abogada no es otra
que su mejor amiga, Laura, con la que además comparte piso. Está bastante
segura de que van a ganar el caso, hasta que se entera de que el concejal tiene
un nuevo abogado: Abel Rumsfeld.
Abel Rumsfeld es un
abogado brillante, jamás ha perdido un caso. Es implacable. Y de ello se da
cuenta Dana en el juzgado cuando el consigue dar la vuelta a todo el asunto
haciendo parecer al acusado inocente y a ella una periodista poco seria. Ella
presiente que aquel hombre esconde algo y comienza a investigarle. Aunque sus
pesquisas no resultan demasiado productivas, hay algo de todo ello que capta su
atención.
A partir de ahí, Abel
se irá acercando a Dana para descubrir algo que ella posee y que el necesita.
Ella tratará de evitarle a toda costa, pero le será imposible y poco a poco irá
naciendo en ambos una atracción peligrosa. Dana terminará por rendirse ante él,
pero será entonces cuando descubra un oscuro y peligroso secreto: ella no es
quien parece ser. Y él tampoco.
Para mí ha sido un gran
descubrimiento. Devoré la novela en menos de 24 horas. Fue intensa desde el
primer momento y me tuvo en vilo capítulo a capítulo. La historia que surge
entre los dos protagonistas está muy bien desarrollada: no va de sopetón, sino
lentamente, se van conociendo poco a poco y va surgiendo algo entre ellos, a
pesar de que él no está dispuesto a sentir nada por ella, pues son enemigos
naturales y sabe que algún día tendrán que enfrentarse. Sin embargo, pasan
tiempo juntos y eso hace que reconsidere las cosas.
Además, los personajes
me han gustado mucho. Dana es muy divertida y un poco alocada a veces. Me he
reído bastante con muchos de sus comentarios, pensamientos e incluso acciones. Por
su parte, el personaje de Abel me ha enamorado: es oscuro, peligroso y
siniestro, y a la vez maravilloso e incluso tiene momentos tiernos.
Está narrada en primera
persona desde el punto de vista de Dana, lo cual nos permite ir descubriendo el
mundo al que realmente pertenece a la par que lo hace ella, así como van
cambiando sus sentimientos por Abel.
Cuando terminé de leer
el libro mi reacción fue: Necesito leer
el segundo libro ya. Necesito saber qué va a pasar ahora. Esto no se puede
quedar así.
Y como necesitaba comentarlo
con alguien (porque me pareció genial la historia, los personajes y la vuelta
de tuerca que la autora le da a una historia que ya conocemos sobre el bien y
el mal) lo comenté con mi madre, con mi padre, con mi hermano… No podía dejar
de pensar en el libro.
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